Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Francisco de Quevedo
La poesía me gusta porque es comos si te hablase de un pueblo,
en el que vivía mucha gente y era muy rico y ahora ya no vive nadie y esta todo viejo.
Esta poesía te transmite seriedad y tristeza ya que todas las cosas empiezan muy bien pero también hay algunas que acaban mal .
miércoles, 5 de marzo de 2008
lunes, 18 de febrero de 2008
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