La playa de los peligros
Estaba yo en el velatorio del familiar de un amigo cuando me dispuse a entrar en la sala. Allí estaba yo frente a una enorme caja de madera, creo que nunca había estado en un sitio tan repelente, y para colmo escuché unas palabras que salían de la caja. Yo escuché: "¡Que me han envenenado!", pero cómo iba yo a decir que había oído unas palabras. ¡ Me tomarían por loco ! Entonces pasaron un par de días, lo que se tardó en hacer la autopsia y le pregunté a mi amigo qué tal estaba la familia y todo eso , y en ese momento se puso muy nervioso debido a que vio aparecer a los guardias por la puerta. Los guardias le cogieron y sin preguntarle, se lo llevaron detenido. Sí, era cierto, increíble pero cierto. Por lo visto, el tío de éste había llegado a tener una cifra muy alta de dinero en el banco y también de muchas fincas. Debido a su inseguridad instaló unas cámaras en su casa . Si se moría y no tenía hijos ni esposa, la herencia iría para sus sobrinos. Y uno de ellos era mi amigo. A la mañana siguiente me enteré de que lo habían incinerado y tirado a una playa que toda la vida había sido una playa muy tranquila. Pero desde el día en que tiraron las cenizas la playa se volvió de las peores del mar cantábrico puesto que nadie podía ir a pescar porque decían que se oían voces y había un fuerte oleaje. Se la llamó: " la playa de los peligros ". Mi amigo ingresó en la cárcel por seis años pero al tercer año se puso a jugar a juegos espirituales con los compañeros y en una de esas sesiones , de repente desapareció y no se volvió a saber nada de él.
Lo encontraron unos caminantes al cabo de un tiempo en la playa donde donde habían echado las cenizas de su tío.